260 – Regalo de cumpleaños para Miryam Dietrich

Miryam de Yoly y resto de las Hermanas de Junin de los Andes

Angelito humano: ¿Te puedes imaginar mi emoción cuando recibí ese Power Point hecho por mis queridas y amadas Hermanas Salesianas de Junin de los Andes?

(Para poder ver el trabajo de mis queridas amigas, tienes que hacer doble click en el título que ves arriba en azul o violeta y tener Power Point instalado)

Miryam en el camino de los Siete Lagos, Patagonia Argentina

Sólo puedo decir: ¡GRACIAS MIS QUERIDAS AMIGAS DE QAMINO!!

Y DOY LAS GRACIAS AL CIELO A MI AMADA SOR AGUSTINA CASTRO QUE SE ENCUENTRA EN OTRA DIMENSIÓN POR HABERME PERMITIDO HEREDAR ESTOS AFECTOS TAN PUROS Y SINCEROS.

Simplemente…. gracias

Con profunda emoción en mi corazón

 

Miryam

 

 

 

191 – Cuando una angelita humana pone sonrisas en mi alma, por Miryam Dietrich

Te cuento, angelito humano, que tuve unos días donde mi humanidad y los hechos en sí de la vida, me habían puesto en un sitio un tanto melancólico. ¡Si hasta mi “mono loco” estaba melancólico! Y así fué que sin querer queriendo, me encontré en Buenos Aires físicamente con Silvina en un café de Palermo.

El encuentro era para algo muy concreto y corto en el tiempo lineal. Pero “algo” nos pasó a ambas. Y los “cinco minutos” se hicieron una hora. Y yo volví a sentir esa magia de “Mujeres en re-unión” “Magas Blancas trabajando . No Molestar” y así las cosas, sin razonar nada ninguna de las dos, subimos a la camioneta de Rueca de Almas e hicimos un mandado que nos llevó a una conexión muy personal mientras yo manejaba, ella miraba al GPS y me indicaba con su propio GPS interior cuales eran las mejores calles para hacer la ruta física necesaria en ese momento.

Nos despedimos luego de casi cuatro horas de estar juntas, no sin antes notar muy asombradas que EL MISMO SITIO QUE HABIA OCUPADO LA CAMIONETA MIENTRAS CONVERSABAMOS, a la vuelta de todo el recorrido de más de dos horas, con muchisima gente en la confitería y un gran atascamiento vehicular en la Figueroa Alcorta, ese mismo sitio de estacionamiento ESTABA DESOCUPADO y era el único.

Magia. Siempre la Magia. 

Luego Silvina (que es maestra jardinera) me mandó lo que ahora comparto contigo.

Y yo sentí… que ella, me ponía …. “sonrisas en el alma”.

Esas cosas que la vida te devuelve… ¡Gracias Silvina hermoso ser de Luz!

Y esto lo escribo en la web por esa cosita que siempre digo: COMPARTIENDO ALEGRIAS que para las tristezas… de esas…. de esas se encarga el Mono Loco de cada una

¡Ah! ¡Casi me olvido! Todo eso que según Silvina, yo le inspiro, en realidad está dentro de ella. Yo… sólo soy su espejo

Miryam

Hola linda espero que andes mejor!!! Te cuento que hoy me levante con ganas de jugar con tus fotos y te cuento que me divertí muchísimo!!!

Miryam Dietrich con Alas, por Silvina

Además en mi libro “Un Ángel para cada día”, les pedí a ellos que me dieran un mensaje para vos. Esto fue lo que nos transmitieron:

Miryam Dietrich en el Bosque, por Silvina Augusto

©     El Esplendor:

“Aquello que brilla esta dentro nuestro aunque no siempre lo vemos. Podemos estar en nuestro mejor momento, en la cúspide de algo sin advertirlo. Encerrado en el cofre de  nuestra vida y nuestros sueños deberán buscar la llave que nos permita abrirnos al todo, visualizar nuestra llama interior, la que nos enciende y nos hace que brillemos para los demás y para nosotros mismos.

Cerremos los ojos y aspiremos profundamente varias veces. Los ángeles llegan a nosotros para acercarnos esa posibilidad, para que seamos nuestra propia llave, nuestro horizonte. Los ángeles serán nuestra compañía, nuestro soporte, aquel espejo que ayude a reflejar la mejor luz, el más intenso brillo que atraiga el amor y el esplendor de la vida de cada día.”

Bueno Miryam espero que te guste y fuerzas mi amiga!!!! Te quiero muchoooooooooo!!!! Silvi!

Miryam Dietrich con osito, por Silvina Augusto

2009-10-03 Azucena y su testimonio

Hola Mirta: gracias por compartir esta hermosa experiencia. Es sorprendente la manifestacion que has tenido. Me confirma una vez mas que no estamos solos. Eres privilegiada por tener esta vivencia. Adelante con la trasmision que haces, se necesita mucha difusion, y tu eres una de las encargadas de hacerlo. Bendiciones. Azucenaazu_aura@yahoo.com.ar

2009-10-01 Silvina de Misiones

Porque tú lo puedes ver, haces que los demás lo podamos ver. Siempre estuvo allí, el tema es…. nuestra mente aún necesita que alguien sea el mentor que instale la grabación de la posibilidad. Es precioso!

Silvina

2009-06-12 Despertar, por Julio Pagano

Al mes, regresé a Necochea. Esta vez se sumó al viaje mi hermana Celina y sus dos pequeños hijos. A diferencia del viaje anterior, en esta oportunidad decidí que llevaría el proyecto “Despertar”. Uno nunca sabe dónde y cómo pueden presentarse las oportunidades.

 

Los hechos se sucedieron con suma celeridad. Paramos en un hotel céntrico, con cuyos propietarios tenemos un fuerte vínculo afectivo, potenciado por dieciocho años seguidos de veranear en la misma ciudad.

 

Al segundo día de estadía, a través de una charla que mantuve con ellos, me sugirieron que conociera a su maestro de yoga y le mostrara en qué estaba trabajando. Fui a verlo junto con mi hermana, mientras que mi esposa se quedó cuidando a los cuatro chicos en el hotel.

 

Una vez reunidos, el profesor de yoga no dudó en decir que teníamos que conocer a una mujer que canalizaba. La llamó por teléfono y le pidió que viniera lo más rápido posible.

 

El enigmático mundo de las canalizaciones

 

Lo que desconocía, junto con mi hermana, era que la persona que estaba por llegar nos iba a poner en contacto con otro tipo de realidad. Estábamos a punto de ingresar al enigmático mundo de las canalizaciones. Un mundo en donde los chantas, los lunáticos y los que se autoproclaman mecías, se mimetizan con quienes, verdaderamente, son canales de luz y se ofrecen para que una dimensión desconocida tome contacto con la realidad ordinaria.

 

Sin saberlo, el proyecto me estaba abriendo una puerta que me conducía hacia lo paranormal.

 

Minutos más tarde, una mujer alta, robusta y de profundos ojos celeste estaba conversando con nosotros. Mientras acariciaba un rosario, que sostenía entre sus manos, comenzó a canalizar: “me están diciendo que tienen que subir al cerro El Pajarillo, en Capilla del Monte (Córdoba), a las cinco de la mañana en ayunas. Vos (me dijo a mí), vas a sentir que regresas a casa”.

 

También nos informó que primero debíamos ir a Villa Giardino (Córdoba) y hablar con la guardiana de la antigua iglesia jesuita, de donde fue robada la estatua de la Virgen de Nuestra Señora de la Merced. Teníamos que comunicarle que “la imagen sería encontrada” y que “la tenían escondida muy cerca de allí, entre los cerros”.

 

Luego, dirigiéndose a mi  hermana le dijo que hablara con el chico que frecuentemente estaba en esa iglesia, porque él tenía un mensaje para darle.

 

No salía de mi asombro, mientras la escuchaba atentamente. Nunca había sentido la palabra canalizar. Era la primera vez que estaba frente a alguien que decía estar comunicándose con seres que estaban fuera de la dimensión física.

 

Desde mi limitada perspectiva, la mujer era algo así como una radio. Podía conectar con frecuencias vibracionales y traducir lo que le comunicaban con suma convicción.

 

Tras una breve pausa, en donde miró hacia arriba como quien trata de vivenciar un recuerdo, me explicó que ni bien el maestro de yoga la llamó por teléfono para que se reuniese con nosotros, sintió que la piel se le erizaba porque se encontraría con un hermano.

 

Mirándome a los ojos me explicó: “nuestro vínculo se remonta a una vida anterior. Fuiste un monje benedictino, de apariencia totalmente distinta a la actual. Me cuidaste hasta el día de mi muerte. Los dos llevamos una profunda vida religiosa. Vos cumpliste muy bien con  tu misión. Comprá un rosario de madera. A medida que reces y lo toques, comenzarás a rememorar parte de esa vida religiosa”.

 

Sus palabras, aunque increíbles, me hicieron recordar el momento exacto de mi adolescencia en que le planteé a mi padre que quería ser misionero. Hay quienes sostienen que uno tiende a querer hacer aquello con lo que se identificó en otras vidas.

 

Otra de sus frases, me sacudió aún más: “ustedes dos fueron marido y mujer en otra vida”. Eso era algo que no estaba preparado para escuchar. Me pareció chocante. Si bien había leído sobre la posibilidad de que evolucionemos en grupos álmicos, desempeñando diferentes tipos de roles y vínculos, una cosa era leerlo y otra muy diferente era que alguien, que decía estar comunicándose con otra dimensión, asevere que había estado casado con mi hermana.

 

Luego de transmitir los mensajes, la mujer nos explicó cómo se había producido su despertar a ese tipo de realidad, que incluía visiones sobre hechos futuros y pasados, contactos con hadas y gnomos, la Virgen María, los ángeles, seres fallecidos y entidades de otros planetas y dimensiones.

 

Todo parecía como sacado de una película de Spielberg. Sin embargo, que nos contara que hasta hacía unos pocos años había llevado una vida muy diferente, desempeñándose como una reconocida abogada, a la que principalmente le importaba el status, el dinero, el poder y su imagen personal, tornó el relato un tanto más creíble.

 

También hizo disminuir mi incredulidad saber que ella era tan o más racional que yo, pero que tuvo que abrirse a esa nueva realidad a fuerza de sacudones que la llevaron a pedir apoyo a una psicóloga transpersonal, para evitar enloquecer.

 

“Entrar al juzgado y ver que tal o cual persona se iba a morir, me trastornaba. También me descomponía tener visiones catastróficas que luego veía reflejadas en las páginas de los diarios o por la televisión. Y me asustaba que se me aparecieran personas fallecidas”.

 

Así, a medida que la mujer desnudó sus temores, pude ver que estar en sus zapatos no era tarea sencilla. Como tampoco era tarea nada fácil acallar mi mente prejuiciosa, que seguía sin entender por qué estaba escuchando aquellos insólitos relatos, cuando en realidad lo que buscaba era que alguien me orientara sobre el proyecto.

 

Como el reloj marcaba cerca de las dos de la tarde y nos estaban esperando para almorzar, nos despedimos y retornamos al hotel.

 

Una vez en la calle, nos reímos mientras caminábamos. Al tiempo que no salíamos del estupor por lo experimentado, en tan sólo un par de horas. Tampoco sabíamos cómo íbamos a explicarle a Claudia lo acontecido en la reunión.

 

Por mi parte, lo único que tenía en claro era que por ningún motivo le diría a mi esposa que, supuestamente, había estado “casado con mi hermana”. Era algo que no terminaba de digerir.

Extracto del libro Despertar por Julio Andrés Pagano

http://www.proyecto-despertar.com.ar/busqueda.doc