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En esta foto que tomó una de mis amigas, está presente Juan Eduardo Gómez, Maestro de Reiki, Ser especial con un sitio especial, que vive en Tamangueyú – Provincia de Buenos Aires- en la calle Champagnat sin número.

Visitar el lugar de Juan, conocer como levantó las paredes de su sitio y ver y sentir la armonía que se experimenta en el mismo, me llevó a confirmar las “visiones” que he tenido en relación a Juan: ser humildes y sab io como pocos.

Tamangueyú se encuentra cerca de Lobería y de Necochea.

Los orgones que aparecen en la foto – que fué tomada ni bien llegué al sitio con mis amigas- marcaron lo que luego fué una de las Vivencias con Ángeles más maravillosas que yo misma experimenté en mi vida.

¿Qúién lo hubiera dicho? Tamangueyú, sitio don de viven  apenas  unas cien personas-si es que llegan a ese número-, en medio del campo y sin embargo… fue EX TRA OR DI NA RIO.

Pocas veces recuerdo haberme emocionado de la forma que lo hice en este Taller Vivencial. Estuvimos presente doce adultos y un niño.

En otro momento les voy a contar la historia de lo que me conmocionó tanto y que por supuesto, conmocionó a todos los que estaban conmigo.

Sentir y no pensar, una vez más me quedó confirmado, es el camino para la evolución espiritual.

Escribo y la emoción circula por mis venas y mi piel se eriza como si tuviera corriente eléctrica.

¡Gracias Juan! ¡Gracias a los hermosos seres humanos que fueron a la vivencia! ¡Gracias Joaquin! Mi alma sigue vibrando de puro amor.

Mientras haya en el mundo Juanes y Joaquines, la humanidad tiene esperanza y es posible vivir en el más pleno amor aún en medio del caos que nos rodea.

Comparto con vos todo esto porque es necesario retransmitir lo más hermoso que nos sucede en la vida.

Sin palabras!

Gracias amadísimos Angeles, Maestros y Seres de Luz que nos acompañaron !

Gracias a la lluvia que marcó el ritmo del Taller y que con sus variaciones sobre el techo de chapa, acompañaba como señales indicadoras, la veracidad de todo lo que sucedió en un simple cuarto en el medio del campo argentino.

Gracias mis Amados Guias que me llevan a través de mis viajes físicos – que a veces tanto me cansan-, a lugares impensados y me permiten tener a mi misma experiencias como las de ayer en Tamangueyú.

Esto fue…. sin palabras.

Miryam Mirta 2009-09-26-tamangeyu-1

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El taller comienza con mi historia donde explico que soy estrictamente pragmática y que, cuando hablo desde mi personalidad (esto es que no estoy canalizando), lo hago en base a mi experiencia.

Luego les indico a los presentes que cierren los ojos, los relajo un poquito a todos y comienzo a descubrir y describir lo que veo y vá sucediendo.

A veces hay mensajes personales para cada una de las personas presentes, otras veces solo para algunos, otras veces también hay mensajes colectivos, y nunca se repite un taller con otro, y siempre pero siempre son diferentes.

Y eso creo que es lo más lindo que tienen.

Y cuando se termina, la gente no desea irse. Si la energía grupal lo permite, realizo cantos lemurianos. Y me ha pasado que algunas personas se han reconocido en los sonidos, con lo cual se redescribieron como lemurianos encarnados.

Normalmente alguien acerca alguna imagen de Maria (pudiéndose agregarse además imágenes de Buda, Kwan Yin, o lo que sea sagrado para los participantes), que ponemos sobre algún hermoso mantel o mantilla, le ponemos flores, algunas velas, y la gente puede poner en ese lugar todo lo que desee energizar y se lo lleva cuando el taller ha terminado.

 Lo más hermoso de estos talleres, es que las personas reconocen la veracidad de los mensajes que reciben porque les despiertan muchísimas emociones físicas y síquicas y siempre pero siempre enriquecen el espíritu de todos los que estamos ahí.

 La mejor forma de pasarlo muy bien es venir sin expectativas.

Mirta mno7

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