Hola mi amado ángel humano: ¡gracias a todos los que escribieron! Realmente me asombró la re-conexión que les produjo este tema.
Bueno, sigamos.
A medida que mi vida pasaba, en especial luego de febrero de 2004, me daba cuenta que si bien carecía de dinero en los bancos o en las cajas de seguridad y en algún momento hasta carecí de bienes, no me faltaba nada de lo necesario para sobrevivir.
Y comencé a prestar atención como se presentaban los hechos en mi vida.
Por ejemplo, realicé un viaje al África (el segundo en esta vida), llegué hasta el desierto del Kalahari, conviví con un grupo de bosquimanos, entronicé la energía amorosa de María la Madre Universal al pié de la montaña de Tsodillo Hills en Botswana y terminé quedándome una semana (por 2da vez en esta vida) en Ciudad del Cabo, Sudáfrica (una de las ciudades más bellas de este planeta tierra).
Todo ello luego de haber viajado en un … ¿cómo llamarlo? ¿ómnibus? ¿transporte? ¿algo? bueno… en un “algo” por más de 500 km a la vera del desierto del Kalahari, cuyo aire acondicionado eran las ventanillas abiertas, muy floreadas que se sacudían al impulso del “algo”, yo era la única persona blanca y …. te lo sigo contando en otro momento porque este viaje fue EXTRA-OR-DI-NARIO.
Sólo te adelanto que tuve el honor de conocer a Credo Mutwa Zulu, estar con él en privado junto a su maravillosa esposa, por espacio de más de dos horas y yo ni sabía quién era él. Bueno, ese viaje lo hice sin medios económicos propios.
Y sin embargo… todo pero todo me fue proveído. Nada me faltó. YO NO TENIA MEDIOS ECONÓMICOS Y NADA ME FALTÓ.
¿No lo crees? Y claro… ¿Cómo me vas a creer si para ti todo debe ser sufriente y no crees en tu propia capacidad de crear?
¿Qué me dices? ¿Qué lo sientes como un reto? No mi pedazo de cielo, no es un reto, es un recordatorio. Y tú sabes que puedes.
Claro, que también es cierto que yo NUNCA dudé de que el viaje se iba a realizar.
En esa época – abril de 2005- personalmente andaba por esta vida casi sin pensamientos porque venía de tremendo schok emocional y físico sufrido en febrero de 2004 y el “mono loco” estaba anestesiado totalmente. Y juro, pese a lo dramático de mi vivencia, que era un estado IDEAL.
Bueno, lo que yo no tenía ni idea era de todas las críticas que recibiría a mi vuelta del viaje. NADIE ME CREIA QUE ME HABÍA IDO SIN MEDIOS ECONÓMICOS PROPIOS. Y ahí comenzaron varios “monos locos” ajenos, a delirarse en su propia fantasía inexistente diciendo que seguro que yo tenía plata guardada en Suiza o en EEUU o en el Congo o que se yo.
En aquella época sufrí mucho, mucho más de lo que te crees, con esto comentarios que me destruían internamente. Yo aún andaba entre los dos mundos, éste de las ilusiones y aquel de las verdades verdaderas del alma.
Y cuando trataba de explicar, embarraba más la cancha. Hay un viejo refrán que me encanta aplicar que dice “no aclares que oscurece”.
Y era tal cual.
No me dolía que pensaran que tenía dinero escondido que no quería compartir, me dolía horrores que no se dieran cuenta, aquellos que tanto me criticaban, que ellos y yo podíamos realizar milagros, milagros que se producen cuando se cree fervientemente en algo sin cuestionarlo desde la duda y el miedo.
¡Huy! Otra vez me fuí de carril. Jajaja! ¡Qué bueno que está esto! Me encanta que salga así, sin estructuras de esas de “cómo se debe escribir” todo lo que te cuento.
Bueno, te contaba ayer, que recibí días pasados el correo de Rita con una nota de Drunvalo titulada: “El Dinero como Flujo de Energia” Y comienza diciendo: “Todos hemos escuchado la advertencia, “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre en el reino de Dios”. Desde un punto de vista bíblico, el dinero -o al menos el amor al dinero- es la raíz de todo mal.
Pero, ¿por qué? Desde un punto de vista espiritual, el dinero y el materialismo son ilusiones que esconden la verdadera naturaleza y significado de la vida. Si nuestro verdadero propósito involucra el recordar y vivir un viaje sagrado que lleva hacia la conciencia continua de la presencia de Dios, entonces la obsesión con la riqueza y las posesiones nos puede perder.
Dicho esto, podemos darnos cuenta que algunos de los seres más avanzados espiritualmente que han caminado por la Tierra, también han estado entre los individuos más acaudalados de sus culturas (Saint Germain y José de Arimatea vienen a la mente.) Así que siento que el concepto del dinero se clarifica, si podemos comenzar a percibirlo como energía. Cuando lo ponemos en ese contexto, el dinero es un “flujo de energía” similar a la energía de Fuerza de Vida -prana o chi- y que no es espiritualmente diferente de la energía cinética o atómica, de la electricidad, el calor, o cualquier otra fuerza natural.
Como con todas las formas de energía, el flujo de dinero sigue las Leyes de la Creación. Y como con todos los flujos de energía, el equilibrio es la clave. Los aparatos eléctricos sólo funcionan con el flujo de corriente apropiado. Demasiado, y los cables y el equipo se queman; muy poco, y nada funciona. Es lo mismo con el calor que nos mantiene calientes y confortables. Demasiado, y nos quemamos; muy poco, y nos congelamos.
Pero, ¿qué es “demasiado” para un ser humano? Como con todas las otras formas de energía, la respuesta a esto es una cuestión individual, dependiendo en la función y propósito en la Vida. La cantidad apropiada de calor para hacer nuestros hogares confortables, sería deplorablemente inadecuada para hacer herraduras para caballos. La cantidad de electricidad que una cámara digital utiliza, sería como una gota de agua en una cubeta para operar un refrigerador. La cantidad de dinero que es apropiada para otro, es algo que no podemos juzgar. Sólo lo podemos determinar para nosotros mismos.
Pero existe un criterio que podemos aplicar al dinero, como a todas las formas de energía, y esto es que debe fluir. Así como experimentamos la insuficiencia de chi en el cuerpo como enfermedad, también experimentamos el flujo insuficiente de dinero como carencia.
En nuestra cultura moderna, la carencia de flujo de energía financiera generalmente se convierte en una forma de estrés que nos puede distraer de nuestro camino. Pero la situación inversa es igualmente dañina. Demasiado chi, bloqueado y concentrado, lleva a la enfermedad en el cuerpo. Y el dinero que es acumulado con miedo porque no tendremos suficiente, también lleva a una condición de malestar espiritual.
Cuando estamos en equilibrio con el dinero, confiamos plenamente en que cualquier cosa que necesitemos será proveída. No tenemos miedo de gastar dinero en nosotros mismos o para ayudar a otros. El dinero en sí mismo no es el problema. Nosotros hacemos lo que venimos a hacer aquí, sabiendo que los recursos fluirán a nosotros y a través de nosotros….”
¿Qué crees tú mi amado ser que está ocurriendo en el mundo? ¿Qué entiendes que está sucediendo en Grecia? ¿Y en España? ¿A qué te crees que le llamamos “La crisis económica mundial”? Observa y obsérvate. Mírales y mírate.
El miedo moviliza a las masas y se le exige a los gobiernos tal o cual cosa pero el mensaje es “Soluciónenme esto del dinero YA” “ustedes (gobierno) tienen la culpa”. Y lean la cantidad de artículos de “economistas” del mundo que vaticinan tal o cual desastre financiero económico y otras yerbas por el estilo.
Si tu maduras, no necesitas que tu “papá” (estado, gobierno, patrón o como quieras llamarlo) genere la suficiente cantidad de energía dineraria para que tu sobrevivas.
¿Dónde has olvidado tu poder creador? ¿Por qué has dejado de creer en ti mismo y le has dado el poder de “crear la fluidez de dinero” a otros?
Hasta mañana amado ser, futuro en el que te seguiré contando … lo que tú ya sabes pero que no quieres reconocer.
Miryam Dietrich
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