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¡Que familia mi familia! una frase oída a lo largo y a lo ancho de la tierra en todos los idiomas.

“Yo no sé que hago en esta familia”.

“¿No habrá existido un error en mi nacimiento?”

 ”Hummm, quizá debería indagar para ver si alguien no me cambió de cuna en el hospital y, así por error, vine a dar a esta mi (¿?) familia”.

“Viste? esta es mi familia pero yo, yo… no tengo nada que ver con ella”.

Y sí… las amistades se eligen, las familias se toleran.” Y cuantas frases más por el estilo hemos escuchado a lo largo de nuestras vidas? .

 

Cuantas veces tú dijiste: “¿QUUUEEE HHAAAAGGGGO ACCCCCAAA?”

 

Entonces yo te pregunto: “¿Que crees tú que haces ahí con esa tú familia?”.

Simple: estás aprendiendo a evolucionar. Ya sé que amas a tu familia, más el trato que entre ustedes se dan… es el trato del amor?

 

¿Cuanta expectativa le pones a lo que crees que la familia te “debe” brindar?

 

Pones tanta expectativa en cómo deberían ser las cosas que no logras saborear ni un minuto las cosas como son.

 

O sea tu familia. ¿Puedes a tu edad superar los traumas que te dejaron tu papá y tu mamá?. Sí, ya sé. Nadie sufrió lo que tu sufriste por los hechos de tu familia. Y las omisiones de tu familia. Tienes razón. Y seguro que tú no sufriste lo que sufrió tu vecino por su familia. Y tampoco sufriste lo que sufrí yo por mi familia. No tienes idea.

 

Ahora bien: ¿que es tu familia? ¿como debe ser tu familia?. La respuesta es simple: tu familia debe ser como es.

 

Porque siendo como es  te ayuda a enfrentar diariamente, minuto a minuto, todo lo que te resta aún aprender y trascender como ser espiritual e inmortal.

 

Aprender y trascender. Esa es la clave de la familia.

 

Y estos temas los  vienes arrastrando desde hace muchas vidas. Ponte contento: algunos arrastran las situaciones por eones.

 

Cuando trasciendas todo lo que tu familia te provoca en tus emociones, cuando carezcas de expectativas en relación a como debería haber sido tu padre, tu madre, tu hermana, tu esposo, tu ex – esposa, tus novios y novias, tus hijos, ahí habrás trascendido a tu familia.

 

Y aceptando a la familia como es, serás muy feliz. Y recuerda que muchos integrantes de tu familia, vienen cruzándose en tu vida desde vidas y vidas y vidas. Han sido tus enemigos y amigos, traidores y amores, padres y madres, abuelos idos y nietos perdidos.

 

Y así se ha tejido tu urdimbre para que trasciendas y trasciendas. Deja las expectativas.

 

Acepta lo que tienes y busca lo mejor de cada uno de ellos. Y no te interesa si “ellos” (tu familia) continúan con las viejas reglas de riñas, enojos, desencuentros y encuentros, acercamientos y alejamientos.

 

Solo basta… con que tú dejes de pretender que tu familia sea como otras familias.

 

Hay familias de sangre tan inmersas en sus dramas que están impedidos emocionalmente de tomar distancia y verse como observadores.

 

Existen múltiples creencias limitantes que, además de ser inexistentes, entorpecen cualquier entendimiento.

 

Solo DIOS sabe por qué te toca esta familia que es TU familia.

 

En su aceptación interior, serás libre. Cuando puedas alejarte o acercarte pero sin pretender nada de ellos, ahí serás realmente libre de una de las cadenas limitantes de las creencias inexistentes.

 

Miryam Dietrich

 

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